viernes, junio 29, 2007

LARGA NOCHE

Al final la noche se convierte en el tiempo más largo,

ni en San Juan la vieron así.

En tu cara te lo notan:

"estás peor,

has envejecido".

Después se van como fantasmas, en la noche,

sin tiempo para decirlo todo,

vivencias a medias.

Es el arte del suicida.

Ese que ayer decía lo que ahora ha olvidado.

Ese que mira sus manos y no las reconoce.

Y después, de este destierro,

muéstranos el camino de vuelta,

porque mirar atrás es decir adiós,

volver la vista y ver que tú no estas.

Como un cuento sin final,

como una historia sin palabras,

como el campo en la noche.

No hay luz, no hay nada.

Miento, sí:

Hoy me visitan esos miedos que un día dejé marchar,

hoy me viene el peso acumulado detrás,

casi sin querer,

sin tiempo para reaccionar,

sin saber, sin entender,

con las palabras flotando en el espacio,

con su leyenda,

con sus miserias,

con toda la mierda que conlleva

y las ganas perderlo todo,

porque nadie más merece la pena

en esta PUTA vida.



Esta es mi forma de decir lo que ocurre en mi cabeza y en mi vida.

Hoy podría dar un mala noticia y una buena. La mala es personal, lo siento.

La buena: parece que por fin alguien se fijó en mis canciones de la línea experimental para promocionarlas un poco. Tiene huevos saberlo hoy, porque pierde su condición de buena.

MALOS MOMENTOS... BUSCANDO ALTERNATIVAS A LA TRISTEZA EN MI CABEZA

Nada parece más lejano a la cultura Pop que la Fábula de Polifemo y Galatea escrita por Luis de Góngora en 1612 que se inicia de la siguiente manera:



Estas que me dictó rimas sonoras,

culta sí, aunque bucólica, Talía

- ¡Oh excelso conde! - en las purpúreas horas

que es rosas la alba y rosicler el día,

ahora que de luz tu Niebla doras,

escucha al son de la zampoña mía,

si ya los muros no te ven, de Huelva,

peinar el viento, fatigar la selva.



Templado pula en la maestra mano

el generoso pájaro su pluma,

o tan mudo en la alcándara que en vano

aun desmentir el cascabel presuma;

tascando haga el freno de oro cano

del caballo andaluz la ociosa espuma;

gima el lebrel en el cordón de seda

y al cuerno, al fin, la cítara suceda.



Nada podría estar más lejos de la cultura electro-pop, pero Hidrogenesse, una rareza en un mundo en el que ya nada parece extraño, son capaces de elaborar un tema bailable con las estrofas 24 y 42 del poema de Góngora:



(42)

No a las palomas concedió Cupido

juntar de sus dos picos los rubíes,

cuando al clavel, el joven atrevido,

las dos hojas le chupa, carmesíes.

Cuantas produce Pafo, engendra Gnido,

negras víolas, blancos alhelíes,

llueven sobre el que Amor quiere que sea

tálamo de Acis ya, y de Galatea.



(24)

Salamandria del Sol, vestido estrellas,

latiendo el Can del cielo estaba, cuando

- polvo el cabello, húmidas centellas,

si no ardientes aljófares sudando -

llegó Acis; y de ambas luces bellas

dulce occidente viendo al sueño blando,

su boca dio, y sus ojos cuanto pudo,

al sonoro cristal, al cristal mudo.



La canción se llama Góngora y me viene bien en este momento, con ese aire triste que se respira en la voz...



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HIDROGENESSE - GÓNGORA